CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN DE PAPEL
En Argentina, la tecnología nuclear permite guardar y recuperar la historia. Mediante el uso de radiación gamma, la CNEA ofrece una alternativa eficaz y económica para tratar documentos afectados por desastres climáticos sin deteriorar su funcionalidad.
Introducción
 
A través de su Laboratorio de Conservación Preventiva y Restauración de Documentación (LCRD), la Comisión Nacional de Energía Atómica trabaja en el cuidado, la conservación preventiva, restauración  y digitalización de  documentos, es decir en la recuperación de patrimonio cultural en soporte papel que ha sufrido un ataque de microorganismos o insectos. Además, brinda asesoramiento a personas e instituciones, realiza diagnósticos y eleva informes sobre el estado de conservación de archivos y bibliotecas.

El LCRD confeccionó y publicó el “Tutorial para restauración de papel que ha sufrido una catástrofe” donde se ofrecen una serie de pautas sencillas para salvar documentos  afectados por mojaduras y rescatar la información que contienen –en  muchos casos, única e irrepetible –. 
Darles un tratamiento adecuado, no sólo es importante por su valor documental o afectivo, sino también porque los microorganismos que los atacan  son muy peligrosos para la salud humana y contaminan el medioambiente.

El papel de los rayos gamma

Las causas del deterioro del material histórico escrito o impreso en papel pueden ser múltiples (físicas, químicas y/o biológicas). Puede deberse al paso del tiempo -por su composición ácida-, a factores climáticos, al mal uso del material, a la falta de higiene, a  parámetros medioambientales  inadecuados  y/o al ataque de microorganismos o plagas. 
En el caso que el papel haya sufrido una mojadura, es vital el secado antes de las 48 hs. siguientes a la misma porque a partir de allí comienzan a desarrollarse microorganismos en un clima húmedo y cálido como este. Estando seco, en caso de haber infección es posible tratarlo utilizando radiación gamma. 

La radioesterilización por dentro

A diferencia de otros métodos la utilización de radiaciones ionizantes es un tratamiento físico que no deja residuos.
Dado su alto poder de penetración, los rayos gamma también se utilizan para descontaminar insumos médicos, alimentos, bienes culturales y tejidos orgánicos, entre otros elementos.
Su importancia radica en que se pueden tratar grandes volúmenes de material documental guardado en cajas, en períodos cortos de tiempo, sin que sean necesarias otras acciones anteriores o posteriores, con la tranquilidad de que no quedará ningún tipo de residuo en el papel, ni traerá problemas de salud al restaurador que los limpie y restaure.
La ventaja de este método es su seguridad, dado que la  tarea la realiza un equipo formado por un grupo de profesionales de distintas áreas para cada caso particular  (Microbiología, Planta de Irradiación, LCRD), su aplicación garantiza la esterilidad del material sin que sufra alteraciones físicas, químicas o mecánicas que deterioren su funcionalidad y asegura la posibilidad de su uso normal.

Investigación y desarrollo por la memoria

Desde sus comienzos, la CNEA investigó los alcances y las posibilidades del uso de las radiaciones ionizantes en aplicaciones para el agro y la industria. En particular, para la erradicación de plagas, la eliminación de hongos y otros microorganismos.
En 2005, con fondos de Fundación Antorchas habiendo ganado el Concurso Para Bibliotecas 2003, dentro de la Gerencia de Química Nuclear y Ciencias de la Salud, se creó el Laboratorio de Conservación  Preventiva y Restauración de Documentos (LCRD) y desde ese momento ha prestado servicios institucionales y a terceros, tratando y restaurando fondos valiosos y únicos. Entre ellos un Fondo Documental de SERPAJ (Servicio de Paz y Justicia) , que en 2007 ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por UNESCO, y el fondo de Auténticas de Reliquias de Santos del Convento San Francisco de Asís de Buenos Aires.