INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO
Como parte de su misión institucional, la CNEA realiza investigación básica y aplicada en energía nuclear y sus aspectos relacionados. Además, desarrolla tecnologías de alto valor agregado y las transfiere al sector productivo.
Radiaciones Ionizantes
 
Desde el descubrimiento de la "radiactividad artificial" realizado por Jean y Marie Curie hasta los primeros avances en el campo nuclear realizados en Argentina pasaron 20 años.

En la Primera Conferencia sobre la Utilización de la Energía Atómico con Fines Pacíficos, celebrada en Ginebra en agosto de 1955, la Comisión Nacional de Energía Atómica comunicó el descubrimiento de una decena de nuevos radioisótopos, cuya existencia fue confirmada por científicos de otros países al poco tiempo.

Esos trabajos continuaron con toda intensidad, de tal manera que el total de los nucleidos descubiertos alcanzó los veinte a principios de los años sesenta.

 

Los comienzos de la Radioquímica en Argentina

La llegada del físico alemán Walter Seelmann-Eggebert a la Universidad de Tucumán en 1949 marcó el comienzo de la investigación química de los elementos radiactivos. Con medios muy precarios se logró separar radioisótopos naturales de período de semidesintegración corto (pocos minutos) y verificar algunas de sus características físicas.

Por iniciativa del presidente Juan Perón fue creada la CNEA, que aglutinó a todos los grupos y laboratorios que investigaban elementos radiactivos en distintas instituciones del país.

En 1952 Seelmann-Eggebert se instaló en Buenos Aires y se inició la puesta a punto de los primeros métodos de separación y purificación de uranio, continuando con los trabajos comenzados en la UNT, y se elaboró un método radioquímico para la determinación de uranio en minerales y de Uranio-235 natural.

La incorporación del primer acelerador, un Crockroft-Walton en cascada de 1,2 MV, se utilizó para producir neutrones. Con ello empezó la búsqueda de nuevos radioisótopos y la determinación de propiedades nucleares de isótopos ya conocidos. Otro de factor muy favorables a la investigación en química nuclear fue la existencia en la CNEA de un grupo muy activo de en electrónica e instrumentación. Pero la adquisición de un sincrociclotrón y su puesta en marcha en septiembre de 1954, colmó las expectativas del grupo de química nuclear.

Por esa sinergia, los radioquímicos argentinos podían disponer de equipos de medición que todavía no eran comerciales en ninguna parte del mundo y que estaban diseñados especialmente para trabajar con radioisótopos de período corto.

El grupo de radioquímica fue evolucionando y sirvió de base para algunas de las actividades importantes del desarrollo nuclear del país. Los sectores de producción y aplicaciones de radioisótopos y radiaciones, de radiofarmacia, de reprocesamiento de combustibles nucleares y de calibración de fuentes radiactivas entre otros, se formaron sobre la base de la experiencia de ese primer grupo original, atendiendo a los requerimientos tecnológicos que se iban presentando con el correr del tiempo.

Como consecuencia de aquella etapa inicial, se estructuró una gran parte de la investigación aplicada y desarrollo tecnológico del sector nuclear argentino.

Sobre fragmentos del artículo "Los veinte radioisótopos descubiertos en Argentina", de Renato Radicella.

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