IRRADIACIÓN DE ALIMENTOS
La irradiación de alimentos es un método físico de conservación, comparable a otros que utilizan el calor o el frío. Consiste en exponer el producto a la acción de las radiaciones ionizantes durante un cierto lapso, que es proporcional a la cantidad de energía que deseemos que el alimento absorba.
Irradiación de alimentos
 
La tecnología nuclear aporta mejoras sustanciales para la descontaminación y la prolongación de vida útil de los alimentos. Mediante su exposición a dosis determinadas de radiación gamma, se inhibe la brotación de tubérculos y evita la propagación de enfermedades producidas por microorganismos. De esa manera, se evita la introducción de sustancias químicas que modifiquen las características de alimentos, sin dejar residuos y a un costo competitivo respecto a otros métodos.
Las enfermedades transmitidas por los alimentos (ETA) representan una amenaza general para la salud humana y son fuente de pérdidas económicas por los gastos de salud y la falta de capacidad laboral.
Las bacterias que más aparecen como precursoras de distintas enfermedades son Staphylococcus aureus y Salmonella, entre otros. Otros microorganismos patógenos controlables por este método son: Vibrio cholerae, Listeria, Escherichia coli.
En ese sentido, la irradiación puede también ser alternativa al uso de sustancias químicas de toxicidad sospechada, tales como fumigantes, algunos conservadores (nitrito de sodio en carnes), e inhibidores de brotación (hidrazida maleica). Tanto el bromuro de metilo como la fosfina se emplean para fumigar productos frutihortícolas y granos destruyendo insectos con fines cuarentenarios; el empleo de ambos está en vías de ser prohibido debido a los crecientes indicios sobre su toxicidad al hombre, tanto el consumidor como el operador. Además, el bromuro de metilo es un depresor de la capa de ozono, y según el protocolo de Montreal, firmado en noviembre de 1995.
  • Se trata en el envase final.
  • Libra al alimento de microorganismos patógenos, sin introducir sustancias extrañas ni hacer que el producto pierda su calidad de fresco.
  • Reduce o evita el empleo de fumigantes y conservadores químicos, con lo cual se ahorra dinero y se disminuye el consumo de sustancias de posible acción tóxica.
  • Es una alternativa para la preservación de alimentos con componentes termosensibles.
  • Prolonga el tiempo de comercialización, posibilitando alcanzar mercados internos y externos más lejanos.
  • Al mejorar la calidad higiénico-sanitaria, permite llegar a mercados con exigencias hasta ahora no alcanzadas por nuestros productos.