¿QUÉ SON LOS RADIOISÓTOPOS?
En líneas generales, se trata de cierto tipo de átomos que emiten radiación en forma ondas o partículas. Se utilizan en medicina nuclear para diagnóstico y tratamiento de distintas enfermedades, sobre todo, oncológicas. Los métodos más avanzados logran detectar tumores en fases tempranas, lo que puede derivar en la cura total del cáncer.
¿Qué son los radioisótopos?

Las radiaciones son partículas u ondas que se propagan a la distancia desde una fuente que las emite. Están presentes en toda la tierra, en las plantas, en los alimentos y en nuestro propio cuerpo. También nos llegan desde el espacio. El ciclo del agua y la fotosíntesis de las plantas, por ejemplo, son posibles gracias a la radiación que llega desde el Sol.
En ese sentido, los radioisótopos son elementos (isótopos) que emiten radiación y que son utilizados con distintos fines.
Cada uno de esos isótopos tiene distintas características propias, como el tipo de radiación que emite (alfa, beta, gamma) y el período de semi-desintegración, entre otras.

Aplicados en el área de la salud, los radioisótopos tienen dos usos fundamentales:

Diagnóstico
Se usan los isótopos radiactivos de elementos como el Carbono, el Iodo y el Molibdeno para conocer el funcionamiento de determinados órganos. Se los denomina "trazadores".
Luego de ser administradas al paciente –por vía oral o endovenosa–, generan un contraste que permite la obtención de una serie de imágenes con cámara gamma o tomógrafo por emisión de positrones (PET).
Las principales aplicaciones de estas técnicas están relacionadas con la detección del cáncer en tiroides, hígado, vesícula, intestinos, corazón y pulmón, entre otros. Ver más

Tratamiento
Las radiaciones ionizantes se utilizan para destruir lesiones cancerosas. Para ello, se expone el tumor a dosis procedentes de fuentes de radiactividad externas (equipos de rayos X, radioterapia con fuente de cobalto-60) o internas (braquiterapia, radioterapia metabólica). Ver más

Breve reseña histórica
Desde su creación en 1950, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) ha puesto especial atención en las actividades relacionadas con la producción de radioisótopos, radiaciones ionizantes y sus aplicaciones en el campo de la Medicina Nuclear.

Con la instalación de un acelerador Cockroft-Walton y de un sincrociclotrón entre 1953 y 1954, comenzaron en el país las investigaciones en radioquímica dirigidas por el físico alemán Walter Seelmann-Eggebert.

A finales de esa misma década, el grupo de investigadores argentinos que trabajaba bajo las órdenes de Seelmann-Eggebert –quien fuera discípulo de Otto Hahn, descubridor de la fisión nuclear– publicó un total de 20 nuevos radioisótopos.

La construcción de los reactores RA-3 y la Planta de Producción de Radioisótopos en el Centro Atómico Ezeiza se completó la infraestructura que permite en la actualidad la provisión de radioisótopos a gran escala.

¿Cómo se producen?
Así como existen elementos radioactivos en la naturaleza, también existen otros que son creados artificialmente por el hombre valiéndose de ciertas técnicas.

Una de ellas consiste en atacar con un haz de partículas un elemento natural denominado blanco durante un cierto tiempo. Ese haz de partículas está formado por “proyectiles” que al impactar sobre los núcleos de los átomos del blanco produce cambios que los transforman en un elemento radioactivo.
Cuando el bombardeo se realiza mediante un acelerador, los “proyectiles” que se obtienen son partículas cargadas. En cambio, cuando se realiza con un Ciclotrón de Producción, se obtienen protones.
En un reactor nuclear, la materia prima empleada es irradiada con neutrones (partículas sub-atómicas que no tienen carga eléctrica).

Para la fabricación de radioisótopos de uso médico, la CNEA cuenta en el Centro Atómico Ezeiza (CAE) con un Ciclotrón y con el Reactor RA-3. Además, dos instalaciones relacionadas: la Planta de Producción de Radioisótopos y la Planta de Producción de Productos de Fisión.