Desde sus inicios la CNEA investigó y desarrolló técnicas nucleares aplicadas a las actividades agrícolas y al uso sustentable de los recursos naturales.
Con la utilización de energía nuclear es posible garantizar la sanidad e inocuidad de vegetales y frutas, así como eliminar entre el 35 y 40% de mermas en puntos de revisión tradicional.
Con estos métodos desarrollados por el área de Agropecuarias de nuestro organismo se consiguieron inhibir la brotación de bulbos, tubérculos y raíces. Así es que se desarrolló y perfeccionó la Técnica del Insecto Estéril (TIE).
La Tie es un método de supresión o erradicación de plagas, biológico y
amigable el medio ambiente adecuado al enfoque de control de plagas preventivo y en áreas extensas; y a diferencia de los insecticidas, es más eficiente y efectiva a densidades bajas de la plaga.
La Tie, además, es biológica por naturaleza, no tiene un impacto negativo sobre la biodiversidad y no daña el medio ambiente. Es específica a nivel de especies y por ello ecológicamente segura, y a diferencia de otros métodos y agentes de control biológico, los insectos estériles liberados no se pueden establecer en el ecosistema y por lo tanto no tienen potencial para causar daños adversos sobre el medio ambiente.
A partir de este desarrollo el
Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (Iscamen) aplica la metodología e instala cerca de la ciudad de Mendoza la única planta de irradiación de moscas, del país.
Irradiación de alimentos
Además de controlar la esterilización de la "mosca del Mediterráneo" (Ceratitis capitata) para evitar su propagación a áreas libres, se logró aplicar un tratamiento capaz de conservarlos sin desarrollo microbiano, a temperatura ambiente durante años, lo cual se asemeja a la esterilización comercial, y se indica como "radapertización".
Para que un alimento resulte exitosamente
conservado por irradiación, es necesario seleccionar ciertos parámetros: dosis de radiación, temperaturas de irradiación y conservación, tipo de envase, presencia o no de oxígeno en él. Así se logran evitar daños nutricionales y organolépticos.
Además, es posible combinar el tratamiento de irradiación con otros, por ejemplo un leve calentamiento previo, con lo cual se consigue un efecto sinérgico entre ambos, y es posible disminuir las dosis de radiación a aplicar.