CAREM
El Proyecto Carem tiene por objeto la construcción y puesta en marcha de un prototipo del reactor nuclear de baja potencia, diseñado íntegramente en el país. Prevé que al menos el 70% de sus insumos, componentes y servicios vinculados sean provistos por empresas nacionales. Así, la CNEA vuelve a contribuir con su tecnología a la industria nuclear de la Argentina y los países de la Región, aportando alternativas propias para los desafíos energéticos del futuro.
Medioambiente

El análisis ambiental preliminar y la auditoría que se llevaron a cabo en el predio del CAREM tras los primeros trabajos geofísicos, geotécnicos y topográficos, con la colaboración de la Gerencia de Actividades Ambientales de la CNEA, permitieron relevar en forma precisa el estado del predio de la ex Planta Experimental de Agua Pesada (PEAP) para generar las condiciones ambientales que exige la normativa vigente sobre seguridad y protección del entorno ambiental.

Durante el año 2010 se comenzó con los principales trabajos de limpieza, retiro y disposición final de materiales preexistentes y se dio un paso fundamental: la inscripción y gestión de todas las habilitaciones en los organismos correspondientes.

Por otra parte, se tomaron muestras de agua en distintos lugares del predio para realizar varios exámenes.

De acuerdo con la Ley Nº 19.587 (Higiene y Seguridad del Trabajo), se efectuaron análisis fisicoquímicos y bacteriológicos, cuyos resultados están dentro de los parámetros normales que establece el Código Alimentario Nacional, salvo la concentración de nitratos que es elevada, por lo que tiene restricciones de consumo para las embarazadas. Por tal motivo, se decidió señalizar con carteles la prohibición del agua para consumo.

También se extrajeron muestras para detectar uranio y radiaciones beta o gamma, que fueron analizadas en los laboratorios de la CNEA, sin que arrojaran resultados peligrosos para la salud.

Otro de los procesos encarados fue el relevamiento general de contaminantes dispersos. Esto permitió identificar la posible existencia de asbestos, lo cual fue efectivamente constatado a partir de la contratación de una auditoría externa especializada.

Tomando en consideración la legislación vigente en materia de esta clase de sustancias (Res. 577/91: Consideraciones específicas sobre el asbesto; Res. 295/03: Límites permisibles de contaminantes; Res. 415/05: Registro de Sustancias Cancerígenas a informar a la SRT; Res. 845/00: Prohibición variedad anfíboles de asbestos), se contrató para la actividad de remediación ambiental a una empresa especializada que utilizó para su remoción procedimientos seguros, particularmente en la sala de calderas y en una trinchera con caños de conducción de fuel, donde se encontraron asbestos en estado friable.

En una segunda etapa, se procedió a la remoción de fibrocemento presente en el tanque de agua, el tanque de cloración de la planta de efluentes, el tinglado de la red de incendio perteneciente a la ex PEAP, los depósitos de los inodoros, etc. La disposición final de estos elementos contaminantes se llevó a cabo en un relleno de seguridad habilitado por la Secretaría de Medio Ambiente.

En el caso de los análisis de Policloruro de Bifenilo (PCBs), sustancia que en la década de 1970 se utilizaba comúnmente en las instalaciones eléctricas, los transformadores fueron trasladados mediante un transportista específicamente certificado por el organismo a un predio ubicado en el Parque Industrial de Zárate, que posee un sector exclusivo habilitado para la descontaminación de aceites y lavado de transformadores. Una vez que fueron declorinados, los transformadores fueron gestionados como residuos peligrosos y retirados del predio.