La idea de llegar a poseer una explicación de los fenómenos naturales a partir del conocimiento de unos pocos constituyentes fundamentales y de algunas leyes básicas ha estado presente en el pensamiento científico desde mucho tiempo atrás. I. Newton (1642-1727), uno de los fundadores de la física moderna, decía:

 

"Es mi deseo poder derivar el resto de los fenómenos naturales usando
el mismo tipo de razonamiento que en los principios de la Mecánica" (Principia).

 

          Hoy sabemos que hay bastante más que los principios de la Mecánica. Sabemos que cada una de las ciencias, como por ejemplo la biología o la química, necesitan sus métodos y lenguajes específicos para poder avanzar. Sin embargo, la idea es que, si nos pudiéramos adentrar en la materia, llegaríamos a encontrarnos con bloques elementales indivisibles: las partículas elementales. Decimos que estos bloques actúan unos sobre otros. A esta acciones de unas partículas sobre otras las llamamos fuerzas o interacciones fundamentales. Dicho en forma simplificada, la idea de una Teoría unificada o "final" sería poder explicar el origen de estos bloques constituyentes y sus interacciones a partir de una única teoría. Nos referimos, claro, a explicaciones físicas, dejando aparte explicaciones religiosas o filosóficas. Debemos entonces detectar indicios concretos, que deberán tener una base experimental, que nos indiquen la plausibilidad de una tal descripción unificada.

 

 

               
 
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                                 El 'Modelo estándar'
 
    El proyecto Auger